lunes, 24 de noviembre de 2008

FEDERICO MOURA - BIOGRAFIA



Federico José Moura Oliva nació el 23 de Octubre de 1951, en la ciudad de La Plata provincia de Buenos Aires. Era el cuarto hijo de seis de una típica familia de la capital de provincia. Su padre, Pico Moura era abogado, especialista en derecho civil, su madre, Velia Oliva (al igual que su abuela) maestra y pianista aficionada. Fue desde muy pequeño, que Federico comenzó a despertar interés por la música, ya los 4 o 5 años su madre lo sentaba junto al piano (el único instrumento que por entonces había en su casa) a tocar a 4 dedos.
Ya a los 7 u 8 años jugaba a ser músico en la casa de la calle 12, nº 1514 en la que vivía junto a todos sus hermanos, sus padres (de buena posición económica gracias al éxito de Pico como abogado) y sus abuelos. Su madre le enseñaba algunas cosas de piano mientras él repartía su tiempo en la escuela anexa dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, donde realizó sus estudios primarios y en el La Plata Rugby Club donde practicaba rugby al igual que el resto de sus hermanos varones. Jugaba de medio scrum. Le apasionaba también el atletismo y el voley playero.
Ya a los 11 o 12 años inició su primer proyecto de banda junto a Daniel Sbarra, uno de los futuros integrantes de Virus y por entonces, compañero de escuela de Federico. Este proyecto, duró un día, en la calle y tocando temas de The Beatles con guitarras criollas.
Ya en la secundaria (cursada en el Colegio Nacional de La Plata), más precisamente a los 15 años, formó su primer grupo: Dulcemenbriyo. Federico era un buen alumno, jamás se llevó una materia a rendir en diciembre, sin embargo, según su madre, no mostraba demasiado interés por los estudios, ya que no había materias relacionadas con el arte. Federico era el bajista y corista de Dulcemenbriyo, que duró cuatro años e incluso llegó a tocar en Bolivia.
Durante su adolescencia, Federico ya intentaba esforzarse para que los recitales tuvieran un concepto visual y estético, además de lo estrictamente musical. Dulcemenbriyo coincidió también con la época en la que Federico cursaba la Facultad de Arquitectura, en la cual hizo tres años (al igual que su hermano mayor Jorge), y militaba el Movimiento Siloísta.
Después que Dulcemenbriyo tocó en Bolivia (en 1972), Federico viajó a Europa en barco (tras abandonar la Facultad de Arquitectura) con el dinero obtenido en esos recitales, conoció Londres, luego fue a Nueva York y finalmente a Brasil. En el viejo continente vivió en condiciones precarias, hasta trabajó de mozo. Volvió un año después y a mediados de los setenta, su padre le abrió su primer local de ropa en Buenos Aires: Limbo. El mismo Federico diseñaba las prendas, y pese a su éxito ecónomico y asombroso orden, decidió abandonarlo y alquilarlo, debido a que se aburría detrás del mostrador.
Ya entre 1976 y 1977, volvió a viajar por el mundo: estuvo en París, pasó nuevamente por Nueva York y Río de Janeiro. Paralelamente en City Bell, su hermano Jorge, por su actividad en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), era secuestrado y posteriormente desaparecido, en la casa en la que vivía junto a sus padres, hermanos, su mujer y su hija.
Federico nunca se refirió públicamente a su hermano mayor, y la noticia de su
desaparición trascendió poco tiempo después de su muerte. Meses antes de morir, le había comentado a su amiga, la periodista Gabriela Borgna las razones de su silencio: "En esa época Jorge y yo pensábamos distinto en casi todo. Nos peleábamos mucho, pero nos respetábamos y queríamos mucho más. Por eso Virus no hace referencias públicas, porque jamás se nos ocurriría ser tan guachos como para construir la fama del grupo sobre su muerte. Su muerte es de nuestra familia, de lo que le pasó a esta sociedad, pero no será nunca una estrategia de mercado". Más tarde, tomó la iniciativa de ir a España, decisión que modificó cuando terminó yendo a Brasil.
Para su padre Pico, Federico y Jorge intentaron transformar una sociedad que no les gustaba. Jorge intentó transformarlo desde lo político y Federico desde lo artístico.
En su regreso a Argentina, formó en La Plata junto a su amigo de la infancia Mario Serra el efímero grupo punk Las Violetas, debutando como cantante, mientras instalaba en Buenos Aires su segundo negocio de ropa: Manbo. Por ese motivo vivía durante los días laborales en Buenos Aires, en un departamento que le alquilaba su padre, en Peña y Ayacucho, para atender Manbo, y los fines de semana en La Plata, en la casa de sus padres, para dedicarse a Las Violetas.
Una pelea con su padre hizo que se quedara sin departamento, por lo que fue a parar a lo de una amiga suya y de su hermana mayor Gina, Margarita Venturini. Allí paró hasta su viaje a Río de Janeiro. La idea inicial era un viaje a España. Ya que Las Violetas no prosperaban, pensaban editar un disco y comenzar la carrera en Europa que ofrecía un panorama más productivo para dedicarse al rock. Federico acordó entonces con Mario viajar por separado, antes haría una escala en Río para visitar a un amigo, Eduardo Costa. Entusiasmado con Brasil, Federico decidió quedarse a vivir. Le escribió a Mario para avisarle de su decisión, quien ante la situación cambió el pasaje que tenía a Madrid por uno a Nueva York, para comprar instrumentos. En Brasil, Federico diseñaba y fabricaba cinturones y artículos de cuero. También había pensado comercializar una línea de lámparas de goma de propia inspiración, pero que finalmente no realizó.
Para esa misma época en La Plata, Las Violetas comenzaron a fusionarse con Marabunta, la banda de Julio y Marcelo Moura, y Enrique Muguetti; una banda que combinaba el rock con la música latina. Una vez establecido el grupo, necesitaban un cantante y Laura Gallegos, su vocalista temporal, no era precisamente lo que buscaban.
En efecto, a fines de 1980, Julio, Marcelo y Pico viajaron a Río a presentarle la idea a Federico, con un demo en cassette de Duro (nombre que había adoptado la banda). Pese a no tener grabador, se entusiasmó mucho con la idea, y a los pocos meses estaba de regreso en La Plata. De esta manera se inició la era Virus: Federico en voz, Julio Moura y Ricardo Serra en guitarra electrica, Marcelo Moura en teclados, Enrique "Kike" Muguetti en bajo y Mario Serra en batería y percusión.
Federico debutó en Virus como cantante el 11 de enero de 1981 en la Asociación Universal en La Plata. Luego la banda consiguió el Teatro del Siglo en la capital para hacer dos funciones cada fin de semana, mientras algunos afiches, una nota en la revista Pelo y la difusión boca a boca lograban llenarlo rápidamente. Dentro del grupo, los primeros intentos de conseguir fechas fueron responsabilidad de Federico y Mario.
Para darle forma final a Virus, Federico se puso en contacto con el sociólogo y artista plástico Roberto Jacoby, un militante sesentista del Instituto Di Tella, para rehacer y arreglar las letras que el grupo había estado componiendo.
Federico era el más "porteño" de la banda, el único de los seis que vivía en Buenos Aires.
Luego del rechazo masivo en el Festival Prima Rock (21 de septiembre de 1981), ingresaron a grabar en los obsoletos estudios de CBS ubicados en la calle Paraguay al 1500 su primera placa: Wadu-wadu, que quedó terminada a mitades de noviembre de ese año, y salió a la venta en diciembre.
Ya para mediados de 1982, antes de la aparición de Recrudece, Virus comenzó a dar una serie de conciertos en el Teatro Olimpia, ubicado en calle Sarmiento al 700. Las puestas en escena estuvieron a cargo del actor Lorenzo Quinteros (director de los videos clips de Loco Coco y Soy moderno, no fumo), con quien Federico se había contactado para darle a los recitales un concepto visual e ideológico. Los conciertos en Olimpia contaron también con las participaciones de Alejandro Cervera a cargo de las coreografías, Marta Albertinazzi en escenografías y vestuarios, y las actuaciones del transformista francés Jean François Casanovas y una pareja de mimos.
La puesta en escena cambiaba según la canción, y los músicos alternaban su ropa de acuerdo a los respectivos cambios: en Entra en movimiento, por entonces inédito, entraban vestidos con bolsas de consorcio, para Hombre plástico, Jean Fraçois Casanovas se vestía de plástico, en Caliente café todos aparecían con guayaberas y sombreros de paja. También jugaban al fútbol, con Mario como arquero, y arrojaban pelotas a la platea.
En esos dos primeros años de Virus, su música y estética chocaban con lo que se consumía entonces en nuestro país. Artistas y grupos como Serú Girán, Luis Alberto Spinetta, Nito Mestre, Mercedes Sosa y el renovado Almendra eran líderes dentro del género, por lo que la imagen andrógina de los integrantes de Virus desentonaba fuertemente con el resto de la escena local
El grupo recibía críticas no sólo del periodismo supuestamente "especializado" sino también de la masa del público y de algunos colegas. Los insultos y las agresiones eran también ritos frecuentes en algunos recitales de la banda. Periodistas como Sibila Camps y Gloria Guerrero no tuvieron piedad en los inicios de Virus, siendo Federico el principal perjudicado de las injustas críticas que constantemente se le hacían a la banda. Se los acusaba de frívolos y despreocupados, e incluso el público llegaba a hablar de Virus como una banda gay, haciéndo alusión a la homosexualidad de Federico.
Para tratar de solucionar esta larga listas de inconvenientes que la banda venía arrastrando desde 1980, volvieron a CBS en 1983, y de la mano de Carlos Rodríguez Ares, la banda endureció su imagen y música dando como resultado Agujero interior, su tercer disco. La producción de éste álbum estuvo a cargo de los hermanos Michel y Dany Peyronel integrantes de Riff, la legendaria banda liderada por Pappo.
El disco logró ubicarlos como uno de los líderes dentro de la música local, y su primera presentación en el estadio Obras, el 8 de julio de 1983 (adelantando parte del material de Agujero interior), ante 4000 personas, logró aumentar la popularidad de la banda. En ese recital, la banda interpretó Tengo de Sandro, el ídolo de su juventud.
El retorno de Virus a CBS, coincidió con el ingreso de Soda Stereo a la misma empresa discográfica. Soda era por entonces un grupo desconocido dentro del rock nacional. Rodríguez Ares le presentó al entonces inexperto líder, Gustavo Cerati, la posibilidad de que Federico fuera el productor del primer disco del trío. Gustavo, (que junto a Zeta Bossio compartían cierta admiración por la banda platense), aceptó conforme. El éxito de Virus con su tercer disco fue lo mejor que le pudo haber pasado a Soda en aquella época, ya que inmediatamente saltó a la fama siendo soporte del grupo platense en los recitales del Marabú.
En la grabación del disco de Soda, Federico decidió incluir un tema de Daniel Melero, Trátame suavemente, quien antes se lo había negado en su repertorio. Tocó teclados que Marcelo le prestó en dos temas. También estuvo a punto de excluir Un misil en mi placard, ya que lo veía demasiado influenciado por The Police. No obstante prefirió aportar ideas en lugar de entrometerse en el trabajo de Cerati y compañía. Federico tocó teclados como invitado, para la presentación del disco de Soda en diciembre del ´84 en el Astros. Se estableció una gran amistad entre músicos de una banda y de otra, que varias veces, en distintos momentos de sus carreras compartieron escenarios.
Para 1984, Virus editó Relax, alterando drásticamente su sonido. El disco posicionó a la banda como una de las más importantes del rock nacional de la década de los ochenta. Los aportes inéditos que el grupo insertó con su nuevo disco dentro del rock fueron sus nuevos instrumentos, entre ellos, la batería electrónica Pad Simmons y el teclado sintetizador Poly 800. El cambio de sonido y los constantes roces con Federico, hicieron que Ricardo Serra (pese a aparecer en la tapa de Relax) abandonara la formación de Virus poco antes de comenzar a grabar el cuarto disco. Tiempo después, Federico convocó a Daniel Sbarra, su amigo de la infancia, a ocupar el lugar que Serra había dejado vacante.
En 1985 Virus edita Locura, con el que la banda vendió 200.000 copias, logró salir de gira por Argentina y el exterior y elevó su popularidad considerablemente. Sin embargo la fama trajo ocasionados los problemas de convivencia, y la banda comenzó a hacer terapia en grupo junto a la psicóloga Vivian Loew durante un corto período. A los integrantes de Virus le molestaba la soberbia en el mando. Esta se hacía notar en las giras, donde por un problema de status, Federico generalmente no compartía habitación con nadie. Federico era de fuerte y frecuente mal carácter, de humor ácido y cruel, y no toleraba la falta de profesionalidad dentro del grupo. Por eso, tenía constantes discusiones con Julio, que era su antítesis. Federico decidía prácticamente todo respecto a la banda, hacía trabajar a amigos, contrataba y despedía gente según fuese necesario y se encargaba de mantener diálogo con la empresa discográfica.
Junto con Locura (el primer disco del rock nacional cuyo tema central de las letras era el sexo), comenzó a hablarse de Virus como el embajador argentino del denominado "gay rock", y Federico se encargaba de desmentirlo cada vez que se lo preguntaban.
En 1986 Virus editó Virus Vivo, el cual fue grabado en vivo, en mayo de 1986 en el estadio Obras. El disco fue considerado frío tal como la prensa definía la banda en vivo. Federico se irritaba con estos comentarios y consideraba errónea la postura de la prensa.
Ya en enero de 1987, Virus participa del festival Rock in Bali ante un público excedido en alcohol y cansancio debido a las agotadoras jornadas que duraban un día entero. Antes de que Virus subiera al escenario, Luca Prodan, el líder de Sumo, pasado en alcohol gritó: "Ahora viene la banda de los putos". Un día después Pil Trafa, líder de la banda punk Los Violadores exclamó: "No queremos la luna de miel de los maricones". Así quedaron expuestas las dos corrientes del rock argentino de fines de los ochenta: el rock "glamoroso" de bandas como Virus y Soda, y el rock "callejero" de la mano de Sumo y Los Redondos.
En abril de 1987, Virus viajó junto a amigos y familiares a Leblón (Río de Janeiro) a grabar el séptimo disco titulado Superficies de placer. Allí Federico sufrió una extraña neumonía, que lo tuvo casi 15 días en cama sin poder comer. Sus padres que habían decidido pasar las vacaciones en Río junto a sus hijos para estar en familia, no podían creer lo delgado que estaba Federico cuando llegaron dos semanas después que la banda. Obedeciendo los consejos de su madre, el líder de Virus decidió visitar un médico en Brasil. Aunque él prefiriese ver uno en Buenos Aires, su delicado estado de salud no podía esperar. Luego de visitar a dos profesionales, Federico habló con Zoca (la esposa de Charly García) para buscar un especialista. Los dos primeros médicos le recetaron antibióticos, pero la tos no se le iba, Federico visitó junto a Daniel Sbarra al tercer médico recomendado por Zoca, el cual le aconsejo realizarse el test detector del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), una extraña enfermedad descubierta unos pocos años atrás en Estados Unidos y de la cual se manejaba muy poca información en Argentina.
El test dió un fatal positivo, y a diferencia de lo que todo su entorno hubiese imaginado, Federico tomó su enfermedad de buen humor e incluso no se privaba de hacer bromas respecto a su estado de salud. Sin embargo, debió grabar las voces después de la neumonía y lo que había comenzado como unas placenteras vacaciones familiares, se había transformado en una situación delicada y desconcertante para Virus. De a poco, las responsabilidades que correspondían a Federico comenzaron a pasar a Julio y a Marcelo.
Antes de volver a Argentina, se cruzaron con Charly García quien tiempo después comentó preocupado: "Me encontré con los Moura en Río y lo ví muy mal a Federico, para mí que tiene SIDA". Federico estaba con la piel brotada, más flaco y muy pálido.
La mezcla de Superficies de placer se hizo en Nueva York, allí a Federico se le informó sobre los posibles tratamientos que incluían la droga AZT.
Para la difusión del disco llamaron a Gabriela Borgna una periodista amiga de Federico. La prioridad era cuidar su estado de salud, nadie en las notas se refirió a su enfermedad para evitar el escándalo periodístico que se ocasionaría. Federico jamás se refería en reportajes a su vida privada, un poco porque nunca fue demasiado sociable, y otro, porque no le interesaba el amarillismo.
Luego de nueve meses sin tocar en vivo, Virus presentó Superficies en el estadio Obras el 20 y 21 de noviembre de 1987. En un contexto depresivo en el cual nadie quería tocar, Federico fue el que más insistió para que esos shows se realizaran, incluso planeaba una gira por Chile y Mendoza. En tanto los tours a México y Estados Unidos que se habían planeado, debieron ser cancelados. Federico no quedó conforme con las actuaciones en Obras, especialmente con la del viernes 20.
Tras un gran cobro en SADAIC, se mudó de su departamento ubicado en Viamonte y Suipacha, a un quinto piso en San Telmo en la calle Piedras nº 459, pese a la oposición de su padre, que pensaba que había que arreglarlo demasiado. Lo remodeló a su gusto y salió a comprar antigüedades para decorarlo, en sus caminatas domingueras por San Telmo. Puteaba porque le daba la sensación que todo estaba demasiado caro.
En una de esas caminatas, en un encuentro casual, Luca Prodan (que vivía a pocas cuadras de su casa) pasó por detrás suyo. Federico oyó que murmuraba algo, y en un arranque extraño para su temperamento, se dió vuelta y lo encaró. Luca no dijo nada, se fue.
En enero de 1988, Virus grabó el video clip del tema Encuentro en el río musical, que pese a no contar con demasiados elementos, era el más caro que hasta el momento se había filmado en nuestro país.
Federico pasó 1988 con una fuerte angustia personal y la necesidad de dedicarle más tiempo a su persona. Quiso consultar a un psicoanalista pero el primero que llamó le respondió que no tenía tiempo para atenderlo, que debía irse de viaje.
Sin embargo, los más cercanos a él, dicen que en ese último año, preso del SIDA, había alcanzado una paz llamativa, inversamente proporcional a su deterioro físico. A principios de ese año, la recopiladora de música del noroeste, Leda Valladares decidió convocarlo, por consejo de una amiga suya, Susana Miller, para participar junto a varios músicos de rock, de su proyecto Grito en el Cielo, con el que intentaba recuperar las bagualas, tonadas y vidalas anónimas del canto de los valles y difundirlas por medio de dos discos y una serie de conciertos.
Federico aceptó, pero como la tonada A mi me dicen el tonto y la vidala En atamisqui eran para dos voces, le pidió a Daniel Sbarra que lo acompañara. Daniel conocía bastante de folklore gracias a sus trabajos en París junto al quenista Uña Ramos. Si bien Federico todavía salía de su casa, se sentía cada vez peor, y había perdido mucho peso.
Sin embargo, siguió presentándose como cantante de Virus y enfrentándose al enorme desgaste físico que le provocaban las actuaciones. Se propuso trabajar de manera más reposada en su casa, en un proyecto solista que siempre tuvo en mente, pero al que no se dedicó porque prefería al grupo. Una vez concluido el contrato con RCA, que abarcaba tres discos, el cual jamás se completó y del que sólo alcanzó a cantar uno, pensaba convocar a músicos brasileños que admiraba, como Caetano Veloso y Gilberto Gil, para pedirles músicas para ponerles letras. Iba a cantar con María Bethania, y por supuesto, seguiría componiendo nuevas canciones propias. Cachorro López, ex Abuelo de la Nada, y Gustavo Cerati, iban a colaborar con él. Pedro Aznar llegó a reunirse varias veces con Federico en su casa. Grabaron algunos demos y bocetos.
Más adelante seguiría grabando canciones inéditas, en su consola de 16 canales. Las letras reflejaban la angustia que estaba atravesando. Compuso temas como "Esclavo", "Venganza", "Corazon Medieval", "Cruces", "Éxito", etc. Su última actuación fue el sábado 21 de mayo de 1988 en el Cine-teatro Fenix de Flores.
Federico no soportó seguir tomando el AZT, un producto que con el objeto de bloquear la reproducción del virus, detiene también la reproducción vital de los glóbulos blancos, rojos y las plaquetas sanguíneas. Por medio de un amigo, visitó a una especie de homeópatas que hacían curas por medio de la alimentación. Pretendían depurar su organismo para que pudiera defenderse, por esta razón, debió suspender toda la medicación preventiva que tomaba.
Comenzó a estar mucho más delgado e inapetente. En agosto de 1988, contrajo una angina, e intentaron curarla sin remedios. Perdió más peso.
Era un tratamiento a base de ayunos, pero la infección no cedía y su organismo ya estaba demasiado debilitado. Su madre le llevaba comidas especiales para ese tratamiento. Lo visitaba todos los días a la mañana y a la noche, hasta que decidió mudarse con él, ya que la noche era el peor momento de Federico. Pasaron juntos su agonía. Paralelamente Virus comenzaba a grabar Tierra del fuego, su octava placa. Existen varias hipótesis de lo que ocurrió durante la grabación: según Julio, Federico fue a las dos primeras sesiones y se dió cuenta que no podía. Según Víctor Gómez, el manager de Virus, alcanzó a grabar una primera toma de Despedida nocturna. Según Daniel, fue sólo el primer día, y según Marcelo lo llamó por teléfono desde su casa y le dijo que no podía cantar, que tenía que hacerlo él.
Lo concreto es que Federico le pidió a Marcelo que no abandonaran la grabación, porque el material era muy bueno. Coescribió dos letras: Un amor inhabitado con Julio y Lanzo y escucho con Daniel.
Mientras se grababa Tierra del fuego, Marcelo pasaba a diario por la casa de Federico a visitarlo. No hablaban de remedios, del SIDA, o de la muerte, sino de arreglos, de trabajo, de canciones...
En noviembre del ´88 viajaron para la mezcla del disco a Nueva York los cinco integrantes restantes de la banda para pasar unidos el momento más difícil del grupo.
Un mes y medio después, regresaron con el disco terminado. Apenas llegaron a Ezeiza, Marcelo se tomó un taxi hasta el CEMIC (Centro de Estudios Médicos e Investigaciones Clínicas), en calles Las Heras y Sánchez de Bustamante, donde Federico estaba internado desde unos días antes que sus hermanos viajaran a los Estados Unidos. Llevó una copia en cassette del disco, pero en la clínica no había grabador y Federico tampoco estaba en condiciones de disfrutar la música. Pesaba cerca de 35 kilos.
Muchos periodistas sabían que Federico tenía SIDA, pero se negaron a informarlo en los medios, respetando su decisión y la de su familia. Osvaldo Marzullo, un periodista de dudoso prestigio profesional, violó el pacto de silencio y dió la información completa a través de un cable que llegó a todos los medios del país.
Los médicos del CEMIC, le dieron el alta a Federico para que al menos pudiera estar en su casa, ya que no quedaba absolutamente nada por hacer.
Durante esos últimos días, Federico decidió informarles su estado a amigos y conocidos que hacía tiempo que no veía. A algunos sólo les comentó por teléfono y prefirió que no lo vieran. El martes 20 de diciembre por la noche, se presentó en el Teatro Nacional Cervantes, el primer volumen de Grito en el Cielo, con todos los artistas que habían estado en la grabación, excepto Federico. Daniel Sbarra cantó sus respectivos temas con el folklorista Raúl Carnota.
Esa misma noche, Federico había estado componiendo un tango, en su cama de dos plazas. A la hora de cenar, llamó a su madre, y sin fuerzas para cantar su última canción se la silbó despacio, después se durmió tranquilo y relajado.
Federico murió a causa de un paro cardio respiratorio en la madrugada del miercoles 21, en su casa, preso del SIDA. La noticia trascendió ese día, y salió en los diarios el jueves 22.
Clarín tituló: "Federico Moura, otro golpe duro" en referencia a las anteriores muertes de Luca Prodan y Miguel Abuelo. Casualmente, murió por un día de diferencia del primer aniversario de la muerte de Luca Prodan, el líder de Sumo; los dos, con gustos, ideas y formas de vivir totalmente opuestas, fueron dos de los representantes más importantes de la década de los ochenta.
Muchos dicen que con la muerte de Federico se cerraron los ochenta musicalmente hablando, y comenzó lentamente a morir en nuestro país el denominado "pop-rock" el cual había copado las orejas durante esos primeros años de democracia.
Federico fue velado en una casa mortuoria en Acevedo 1120 de la zona de Villa Crespo. Amigos, parientes y especialmente representantes del rock nacional se hicieron presentes en la ceremonia, en tanto, la familia impidió que la prensa ingresara al lugar de velatorio.
La familia había pedido privacidad en las ceremonias fúnebres y mesura en el tratamiento del tema. Sus dos hermanos, Julio y Marcelo estuvieron en todo momento junto al ataúd, al igual que el resto de los integrantes de Virus.
Federico Moura fue enterrado el jueves 22 a las 10 de la mañana en el Cementerio de la Chacarita.
Sus restos se encuentran sepultados actualmente en la galería 20, fila 4, nicho 20.853. El día del sepelio, el diario Página 12, publicó un emocionado obituario escrito por Gabriela Borgna, la amiga de Federico, en medio del dolor y el llanto. Entre otras cosas dice: "En honor a la ética personal que siempre caracterizó a Federico, algunos periodistas que sabíamos desde hace 3 o 4 meses que estaba condenado a muerte, nos unimos en una conspiración de silencio, y quizá también de esperanza en un milagro de esos que rara vez se producen. Nos unió la solidaridad hacia alguien que respetábamos profundamente, y la conciencia de que, según parece, serán muy pocos los de nuestra generación, que logren morirse de viejos."
Charly García, amigo de Federico al volver de Brasil comentó: "Apenas llegué a Brasil, murió Federico y me puse re mal. De alguna manera fui uno de los primeros en enterarme, hace dos años que sabía de eso. Últimamente lo veía muy mal, él se la bancó muy bien dentro de lo humanamente posible. Moura le dió una cuota de glamour y fineza al rock local. Las escenografías, los vestuarios fueron verdaderos aportes. Federico va a ser recordado como un gran artista. Pero yo voy a sentir la falta de un gran amigo."
Cuatro días después de su muerte, el 25 de diciembre de 1988, Virus y Soda Stereo, lo despidieron tocando Wadu-wadu en La Casona de Lanús, un tema que en el lejano 1981, lo popularizó en el ambiente.
Casi 7 meses después de su muerte, Virus presentó Tierra del fuego en el teatro Coliseo, con la participación de Charly García, Andrés Calamaro, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati. Patricia Sosa y Fito Páez lo veían desde la platea. Este espectáculo, fue considerado como el homenaje del rock a Federico. Hoy, ante la ausencia de un representante fuerte del pop, comienzan a aparecer distintos homenajes paralelos a Virus, realizados por músicos que intentan revivir el pop y sobretodo la actitud artística, provocativa y ambigua del gran FEDERICO MOURA. FUENTES BIOGRAFICAS : libro "Virus una Generación" de Daniel Riera y Fernando Sánchez
FEDERICO MOURA - JUKEBOX DAILYMOTION BY VALERIA_SONIDOAZUL

FEDERICO MOURA - ETERNAMENTE



aquel miércoles 21 de diciembre de 1988 en el que Federico Moura abandonó este mundo
para siempre. Dos décadas después de aquel lamentable suceso, parece adecuado reflexionar no sólo sobre el vocalista y líder natural de esa gran banda de La Plata llamada Virus sino también acerca del que, quizás, haya sido el mejor y más acabado frontman que haya tenido el rock argentino,
Pero, ¿por qué es tan grande el legado de Federico? ¿En qué aspectos marcó la diferencia y forjó un sello único y distintivo? Lo que lo ubicó (y aún lo ubica) un paso por delante del resto de sus colegas fue haber tenido y desarrollado a lo largo de toda su carrera, y como pocos en Argentina, una visión macro de la música y en especial del rock.
Desde que Federico se hizo cargo de la voz de Virus a principios de los ochentas, dejó bien en claro que – como también consideraba David Bowie - el rock no era (ni debe ser) solamente música, que tenía que estar en contacto y retroalimentarse con otras disciplinas del arte como la literatura, el cine, el teatro, la publicidad y la moda. Todo eso en su conjunto podía derivar en algo nuevo, distinto, dinámico y atractivo.
Sus conocimientos de arquitectura, de diseño de indumentaria y la posibilidad de haber viajado por diferentes lugares del mundo contribuyeron a que todas esas inquietudes e información que daban vuelta por su cabeza se cristalizaran en Virus. De ahí que actores (Lorenzo Quinteros, Jean Francois Casanovas), escenógrafos (Renata Schussheim), letristas (Roberto Jacoby) y artistas de otras áreas no necesariamente musicales colaboraron con la banda en sus primeras performances en vivo, las cuales llamaban mucho la atención por una puesta en escena casi teatral, asiduos cambios de vestuario y el magnetismo de su particular y glamoroso cantante.
Por supuesto que dentro de toda esa estética renovadora también estaba lo musical, lo cual sintonizaba más con lo que ocurría en el exterior (el punk y la new wave de grupos como The Clash, Dr. Feelgood, Blondie, Devo y Talking Heads, entre otros) que con la grandilocuencia y pomposidad del rock sinfónico y el virtuosismo del jazz rock que dominaba la escena local. Como suele ocurrir con todo lo nuevo, la irrupción de Virus en el rock argentino provocó una reacción adversa generalizada: gran parte del público que no comprendía (ni quería abrirse a comprender) le arrojaba frutas, verduras y demás objetos contundentes cuando solían asomar sus narices en algunos festivales.
Más cerrada aún resultó ser la postura de la prensa especializada que tildaba a su propuesta bailable y descontracturada de “liviana” y “plástica”, a su look de remeras sin mangas y pelo corto de “ridículo” y a sus letras de “frívolas”, cuando en realidad, si uno se detenía a leer entrelíneas, debajo de ese velo de ironía y metáforas se escondían ácidas críticas y cuestiones más profundas que las que solían enarbolar los denominados cantantes “comprometidos”.
Pero a quien solían “castigar” más era a su cantante por ser dueño de un registro vocal ambiguo y de ciertos movimientos amanerados. La cuestión era que Federico no inventaba un personaje en vivo, no adoptaba el papel de “raro” o de “fino” adrede para captar la atención ni se hacía el homosexual; Federico era homosexual y entonces actuaba como tal. Desplazarse en el escenario y en la vida cotidiana con esa honestidad brutal considerando los prejuicios y el machismo exacerbados latentes en aquella época era un ejercicio de sinceridad por demás extrema. Vale destacar que tanto Federico como Virus no se amilanaron ante semejante panorama. Al contrario, esto los fortaleció y les indicó que, molestando (que era sinónimo de generar una reacción), estaban en el camino correcto. Esa fortaleza, ese no claudicar ante tantos obstáculos probablemente sea otro de los pilares en donde se apoya el ejemplo que tanto Virus como Federico legaron a las nuevas generaciones.
A partir del álbum Agujero interior (1983) la banda tuvo mayor difusión y el número de seguidores creció. Las cosas fueron tomando mejor color con Relax (1984) y un año después alcanzaron la masividad, aquí y en Latinoamérica, gracias al éxito de Locura y a impecables hits como “Una luna de miel en la mano” y “Pronta entrega”.
El paso del tiempo y la posibilidad de comenzar a informarse y actualizarse en materia de rock se encargaron de demostrar que la propuesta de Virus era sólida y valedera. Ahora el público coreaba sus temas, la prensa – aún con reticencias – reconocía los logros del grupo e incluso grandes figuras del rock local, entre ellas Charly García, Luis Alberto Spinetta y Andrés Calamaro, vertían elogiosos comentarios respecto a la agrupación platense.
Cuando en 1987 la banda se encontraba en pleno proceso de grabación de Superficies de placer, Federico comenzó a evidenciar síntomas de que no estaba nada bien. En aquel momento no se conocía mucho acerca de la enfermedad pero tras hacerse un test supo que tenía HIV. A pesar de no estar en óptimas condiciones, no sólo culminó el disco sino que lo presentó en vivo con una enorme fuerza de voluntad. Su estado fue deteriorándose cada vez más, pero así y todo durante 1988 participó del armado de Tierra del fuego, el siguiente álbum en el que le pidió a su hermano Marcelo que se hiciera cargo de la voz y que continuaran adelante con la banda porque él ya no podía acompañarlos. Desafortunadamente, no pudo escuchar el álbum una vez terminado porque en la madrugada del miércoles 21 de diciembre de aquel año, Federico falleció en su casa a causa de un paro cardio respirartorio.
Pasaron unos cuantos años hasta que la nueva camada de músicos comenzó a evidenciar la notoria influencia que Federico y Virus habían ejercido sobre ellos. “Más vale tarde que nunca” reza el refrán y así sus hermanos Julio y Marcelo Moura y Daniel Sbarra, miembros originales del grupo que aún permanecen en actividad, continúan recibiendo premios, menciones importantes como la de ser declarados Ciudadanos Ilustres de La Plata y homenajes a través de distintos álbumes tributo, como el reciente Intimidó mi corazón, en el que artistas emergentes de Argentina y Chile (Pat Coria y Los Susceptibles, Juli Schulkin, Troy y Valerio Rinaldi entre otros) versionan de manera integra los tracks de Superficies de placer, el último álbum grabado por Federico.
Sería saludable que ante la proximidad de la fecha, el líder de Virus no sea recordado con tristeza o melancolía sino con emoción, la misma que generaba en el público cuando aparecía en el escenario para seducir con sus canciones.
Por eso, bailemos el “Wadu wadu” en su honor y tengámoslo presente no como músico y compositor sino como un creativo absoluto que nos enseñó que la música también entra por los ojos y que, con estilo y elegancia, es posible rockear. Gracias Federico. Nunca se te olvidará.FUENTES : http://www.popupmusic.com.ar/

/>Federico Moura no fue el primero en mostrar su costado femenino en escena, sino un pionero en entender que no existían en verdad un lado masculino y uno femenino, sino tantos como se quisiera.
Fue un prisma de múltiples caras angulosas reflejando la luz de un artista obsesivo con costumbres de artesano para la música, el rugby o la moda; un esteta adelantado que usó la Doctrina del Shock que, a veinte años del día en el que más pesaron sus párpados, utiliza la publicidad.
Lo mismo aplicó siendo la flor del creador que releyó a Joyce para “Luna de miel en mis manos”, o ese zancudo molesto que atacó los oídos desprevenidos, invitándolos a sacudirse con “Wadu wadu”. Podía ser un hada perversa o un Girondo new romantic; el hermano que no mide la fuerza del pelotazo; el compañero sobre el escenario y, de nuevo, el hermano que en esta ocasión reúne al resto para pedirle un favor, tal vez el último.
Los Moura eran de lo menos parecido a una familia disfuncional. Pico era un respetado abogado civil platense. Velia Oliva, docente y pianista. La casa estaba al 1514 de la calle 12 y era grande porque sus trabajos lo permitieron, pero sobre todo porque fueron ocho. El 23 de octubre de 1951, Federico se convirtió en el cuarto de los finalmente seis hermanos, especialmente delgado entre los otros tres varones y las dos mujeres. Su peso causó preocupaciones en el hogar, tantas como sonrisas hubo cuando encaró al piano de mamá, en los últimos meses del segundo gobierno de Perón, cuando su propia vida era más joven que un plan quinquenal.
La asunción de Frondizi fue el primer regreso a la democracia al que le puso música. Aquella vez, jugando en el salón de una casa tan grande como mansa, después de la práctica en el La Plata Rugby Club, donde los Moura jugaban de medio scrum. Luego de cada almuerzo, se separaban en parejas y practicaban en el patio, hasta la merienda. Una tarde, Federico pensó en armar una banda. Se olvidó de medir la fuerza del pelotazo y casi le rompe la cara a Marcelo. Jorge, el mayor, le pidió que no pateara fuerte. “No pateo fuerte, pateo rápido”, se excusó él, único zurdo, respondiendo así a su primera entrevista con un concepto lógico para su edad –diez años– pero que en perspectiva se muestra como una señal de claridad temprana para un artista integral que falleció a los 37 años, habiendo vivido más tiempo dentro de la música que en territorio argentino o en democracia.
Le encantaba aprender, pero lo aburría la escuela. Conseguía cada vez más información, seguía jugando rugby y salía con las chicas más lindas del barrio. Las presiones de esa viñeta de Familia Feliz, esos despertares amorosos y performáticos, y los debates por el concepto de Dulcemembriyo, que debía preocuparse por la puesta en escena tanto como por los temas, lo hicieron madurar. Se fue a tocar a Santa Cruz de la Sierra, una semana del Carnaval boliviano de 1972, e hizo cosas que nunca se sabrán.
Fue siempre reservado y pensante; pero salvaje e inconsciente, repleto de pares
conceptuales que lo hacían más todo: enérgico, curioso, inquieto. Compró un pasaje a Londres en barco, dejó por la mitad una carrera de Arquitectura y se fue a intentar sobrevivir. Cada bandeja que servía como mozo lo acercaba más a lo necesario para conocer Nueva York y Río de Janeiro. Cuando hubo visto suficientes lugares, modas, caras, instrumentos y cuerpos, volvió y consiguió el beneplácito de Pico para abrir Limbo, un local donde vender la ropa que diseñaba. Le iba bien, aunque la vanguardia textil tenía un público reducido. Pero lo administrativo lo aburrió.

Con el dinero que había ahorrado conoció París, volvió a Nueva York y a Río. Pero nunca estuvo tan lejos de casa como cuando se enteró de que Jorge había sido desaparecido por su trabajo en las villas platenses. Se le acumularon tantas palabras que cambió bajo por micrófono. Había vuelto con plata, abrió otro local de ropa en Buenos Aires, Manbo, y se mudó a Ayacucho y Peña. Iba a la casa-sala de ensayo los fines de semana, y se encontraba con mamá y papá viejos, sus hermanos grandes, su sobrina sola.
Julio y Marcelo tocaban guitarra y teclado en Marabunta. Federico y Daniel Sbarra, guitarrista y compañero de colegio, convocaron a Mario Sierra, otro de la primaria, para la batería de Las Violetas, que según Federico no funcionaría en la Argentina. Iba a ir de nuevo a Europa pero se reencontró con Río. El resto armó Duro, que cruzaba Police con Devo, Alice Cooper y The Clash, sonidos que llegaban en los regresos de Federico, como los términos raros, los proyectos nuevos y los peinados raros y nuevos.
Cuando Julio y Marcelo egresaron, viajaron a Estados Unidos con lo que ahorraron" atendiendo los locales de Federico, mientras escuchaban a Bowie y Lou Reed, y en otros trabajos. Compraron violas, grabadoras, micrófonos, bajo, consolas de cuatro canales y amplificadores. Grabaron las maquetas de “Wadu wadu” y “Rock es mi forma de ser” con Laura Gallegos en voces.
Pero Marcelo se dio cuenta de que la música de Duro era muy rápida para ella. Habló con Julio y fueron a Río con Pico, para que Federico viera los temas, pero no tenía cómo escuchar cassettes. Igual se sumó. Nunca tuvo preconceptos, hasta allí había probado lo que le vino en gana y eso no tenía por qué cambiar. En 1979 volvió a caminar las calles enmohecidas de San Telmo, silbando melodías que surgían en los primeros ensayos
Los Moura, Ricardo Sierra –hermano de Mario y reemplazante de Sbarra– y el bajista Enrique Mugetti decidieron que había material suficiente y que el debut de Virus debía ser el 11 de enero de 1981, para el vigésimo cumpleaños de Marcelo. Hasta los 30 de Federico, tocaron en carnavales en verano, teatros en invierno y el Festival Prima Rock en primavera. Tenían críticas de todos los tonos, pero para el segundo tema de sus shows ya todos bailaban o silbaban. La mitad menos amable no les preocupaba, y de hecho la preferían a una mitad adormilada. Federico entendió tempranamente de qué se trataba el rock: de provocar, de quebrar, de despabilar. Quería que fueran ese zancudo que picara en la oreja a un rock que no bailaba.
Lucía relajado, tan delgado como siempre y vestía cada vez más elegante, con su sentido de la elegancia, vacío de preconceptos. Esa libertad se multiplicaba progresivamente en otros que también querían algo distinto. Como rarezas del rarísimo Circo Criollo, sintieron etiquetas en la frente, leyeron reseñas que hablaban de lo raro de Federico, que luego de uno de sus viajes a Europa decidió que no era absoluto y que podía ser la flor.
Supo no exponer lo innecesario. Sus compañeros nunca lo vieron con nadie desde su vuelta de Europa. Ni en los ensayos para los shows en el Teatro Olimpia en 1982; ni cuando los hermanos Peyronel, de Riff, tan habituados a la virilidad de taller mecánico de Pappo, produjeron Agujero interior. A los Virus no les generaba problema lo que decían sobre ellos, desde que no hacía más que estar fuera de lugar. Subían al escenario y, ajustadísimos al riesgo de ser entendidos como una banda mecánica, seguían indefinibles cuando hicieron su primer Obras, en 1983. Antes del cuarto álbum, Federico produjo el debut de Soda Stereo y tocó teclado para ellos en el Astros.
Relax tuvo (tiene) la suavidad de lo que ha sido sofisticado y los destellos de las gemas que pueden seguir siendo pulidas. Porque en ellos –como queda mostrado en 30 años de carrera– y en Federico en particular –lo que jamás podrá saberse– siempre pareció que el actual era un punto altísimo, pero no el más alto. Locura fue una profecía autocumplida, pero en el Rock in Bali de 1987, Luca los presentó como la banda de los putos.
La mitología cuenta que Moura lo había apurado una vez, en una diagonal platense, y que el pelado se quedó mudo. Y la mística que incluye también a Miguel Abuelo, y que se los llevó a los tres en un año, los agrupa en una tríada de rockstars fallecidos jóvenes. Pusieron en alerta a todos. La tristeza de tres pérdidas fundacionales del rock argentino –sin obviar a Tanguito como primera, y a Alejandro De Michele, de Pastoral, como segunda– se entremezclaba con anotaciones mentales del tipo “hay que frenar un poco”. Ninguno de ellos cinco fue más un rockstar que un artista visionario.
Qué lejos quedaron la emoción de Virus vivo –otra lamentable profecía autocumplida– y la calidad de Superficies de placer cuando “el ambiente” se enteró de aquello que Federico les pidió a sus hermanos ocultar, no por traición de los Moura sino por la inescrupulosa noticia fresca. Hasta poco antes de morir, el 20 de diciembre de 1988, tuvo la obsesión de que podía desmarcarse de la enfermedad como se había deshecho del adhesivo de las etiquetas. Comió aunque no tuvo hambre e hizo el mayor esfuerzo creativo de su carrera: buscar una salida. Pasó diciembre en su casa, incómodo en cualquier posición que ocupara en la cama, luchando contra la crueldad de lo que, paradójicamente, era también su gran amor: Virus. Fue una pelea en paz, como un combate dialéctico entre lo que era y lo que iría a ser.
Antes de irse, dio a la banda y regaló para siempre lo más que pudo sumarle a un aporte que, ya a mediados de su carrera, era importantísimo. Veinte años después, el único registro no mediado que lo sobrevive es ese amor en el que Federico jamás dejó de pensar. Cuando necesitó paz para recordarse pateando “rápido, no fuerte”, teniendo el mismo peso que en sus últimos días, le pidió a Marcelo charlar en privado.
–Creo que vos sos el indicado para cantar y continuar esto. Estaría buenísimo que Virus siga y tenga una carrera larga.
–Federico, tengo todas las de perder. Van a empezar a fijarse en si me visto igual que vos, en si bailo igual que vos. No sé.
–¿Cuál es el problema, Marce? ¿Acaso yo no tuve todas las de perder durante toda nuestra carrera?.FUENTES :http://www.pagina12.com.ar/



A días de su show en el Chateau Rock 1987, Federico Moura, cantante de Virus, aún permanecía en Córdoba. Un buen día, paseaba frente a la galería Cinerama y fue interceptado por dos jóvenes que estaban por terminar la secundaria. Aceptó el ritual de autógrafo y hasta se permitió tomar un café con ellos. Se lo veía débil pero feliz, y celebraba el entusiasmo que despertaba su música en chaboncitos a los que doblaba en edad. Su gesto posterior al encuentro fue de satisfacción. Su sonrisa se advertía a medida que los cordobesitos se alejaban. Había logrado “inocular”, hacer fuerte la idea de que divertirse es fundamental, aunque nunca hay que tender al escapismo estúpido.
Todos los ciclos. Por entonces, Federico Moura ya había vivido todas las instancias posibles en el mundo del espectáculo. Había sido under, después reconocido y, al momento de la anécdota, una superestrella de un rock & pop nacional floreciente. Sin embargo, delgado y con unos Rayban anchos, pasaba desapercibido. Irónicamente, el ya había sido infectado con un virus mortal (HIV) que entorpeció planes artísticos y nos privó de su presencia física desde el 21 de diciembre de 1988.

Desde ese mismo momento, empezó a circular una idea que nunca se valoró mientras vivía: al frente de Virus, Federico venció prejuicios en nuestro rock. Fue punk cuando había que tocar bien. Bailó en escena cuando mandaba la solemnidad. Fue pop cuando el vocablo era sinónimo de fugacidad. Fue glamoroso aun cuando no provenía de una familia acomodada. Y fue crítico con la escena cuando esta tendía a morderse la cola. En suma, fue un artista con todas las letras.

Cuando la efeméride obliga revisar, viene bien recuperar un letra para entender a Federico. Viene bien reivindicar el texto de Sentirse bien, surgido de su propia pluma: “El cerebro hay que masajear / el placer genuino servirá. Después de todo no es / tan malo sentirse bien / te lo agradecerán los demás. Ya sé te quieren presionar / las culpas te confunden más. No debes permitirlo / no rompas tu equilibrio / defiende siempre bien tu lugar. Tus sensaciones dicen más / son espontáneas, de verdad / no las ahogues con frustración / son tu presente, tu color”.

Los jovencitos del café llegaron a adultos cumpliendo estos mandamientos.

FUENTES : http://www.lavozdelinterior.com.ar/
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FEDERICO MOURA - DECLARACIONES



ADOLECENTES : "esatan muy cerca del concepto de libertad de expresion , ellos se manejan con mas espontaneidad , son mas frescos que un tipo de treinta años que vivio con otra edad estos años de silencio ".

LA POLITICA: "hay muchos que estan conectados con la politica , pero creo que es mas importante la participacion en la vision social y no tanto en la politica. por que en este momento todo el mundo habla de la palabra "compromiso" y ¿que es eso?, todo el mundo se compromete uno o dos meses cada cinco o seis años . eso no tiene trascendencia. "

EL RIESGO : "siempre nos intereso no tener limites de ningun tipo. para nosotros el rock es algo internacional y no como algo sob , si no como un sentido amplio , me parece fantastico que otra gente haga otras cosas , pero ami siempre me gusto tarbajar con lo que tiene proyeccion , con lo inseguro . se que con lo que no se esta aceptado la gente se pone nerviosa , pero no me molesta."
LA POPULARIDAD : "virus no tiene la popularidad que quisieramos , que deberia , que nos gustaria tener . pero de alguna manera estamos instalados en la gente . yo me doy cuenta de eso por que lo analizo lo que recibo del publico . para la gente , virus significa algo mas y me parece fantastico , oviamenteme gustaria tener mayor popularidad , pero por el momento me conformo con saber que hay gente que se interesa por nosotros . es horribe cuando no te dan bolilla. "

LAS NOTAS PERIODISTICAS : "no me alimento de las notas buenas , no es que no me importe un pito las notas , so no que les doy la medida justa. no me invaden la cabeza ni me siento genial cuando alguien me dice !que genial!, soy bastante sensato , no tengo quince años , y estoy bastante curtido . mi defecto es ser demasiado sensato en un pais tan insensato como este ".

LA PINTURA : siempre estube en contacto con la pintura . voy a exposiciones y disfruto mucho . trabajo mucho a partir de los colores. pienso en un color , en una imagen antes de componer una cancion , es una sensacion primitiva absoluta".
VIVIR :"la unica forma logica de vivir es descubrir lo que te gusta y tratar de hacerlo , descubri desde muy chico que me gsutaba la musica y mi familia fue bastante piola : me dejo elegir . vivo intensamente y hago lo que quiero , si yo hubiera seguido los consejos de mucha gente acerca de la musica no hubiera hecho nada , hubiera sido un reprimido y hubiera pensado en tener una posicion lo antes posible . por suerte mi cabeza me dio para saber lo que queria , no concibo la vida inhibida, me gusta explotar , quiero llegar a viejo gastado " .

EL CONSUMO : " en ultima instancia ami me asombra que la gente siga tocando o vaya a ver a un grupo si por ahi no puede comprarse ropa , es todo muy miserable , se venden pocos discos , pero va aseguir el publico vacuno que comparn lo uqe le venden . yo aspiro a que la gente pueda detectar lo antes posible lo que consume."

EL ARTE POPULAR :"yo creo en el arte popular y el rock es una pista de despegue para ello. los rolling stones son un ejamplo de lo que deberia ser un artista y el publico en comunicacion . y no en sentido vertical si no en el verdadero , el tango , por ejemplo , tiene puntos literarios musicales maravillosos pero en nombre de el y del arte popular en general se han hecho muchas porquerias " .
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LAS LETRAS :"basicamente se que no soy un escritor de letras , me cuesta escribir , trato de no ser estupido. me gusta crear nuevas formas de hablar , por ejemplo "el cerebro hay que masajear2 . ne creo que sea un lenguaje popular , no creo tampoco que sea el lunfardo . me gusta la significacion psicologica de la scosas . llega un momento en que dejo que la cosas fluya . es concentracion , se me aparece uan imagen y despues me concentro . trato de ser coherente , entendible ".

BUENOS AIRES : " ami buenos aires me gusta. fundamentalmente me gusta el centro . me gustaria vivir en o como en la avenida de mayo , pues los españoles te atienden bien , generalmente en otros lugares de buenos aires te sirven porquerias , te intoxican . yo me muevo por la vida por esos estimulos agradables , por lo que un rockero lalamria "buenas hondas".

EL PUBLICO: "me alegra saber que siempre hubo menos publico para nosotros pero mas inteligente . lo puedo decir : de mi musica no puedo decir si es buena o no , pero del publico si ".

FEDERICO MOURA - LETRAS DEMOS INEDITOS



FEDERICO MOURA : IMÁGENES PAGANAS DEMO
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Vengo agotado de cantar en la niebla,/Por la autopista junto al mar hay gitanos/Van celebrando un ritual, ignorado /Mis propios dioses ya no están, espejismos/Un remolino mezcla, los besos y la ausencia/Imágenes paganas, desatan estos sueños./En el espejo, reflejos, nostalgias /No soy de aquí yo soy de allá, la ruta pasa/Vuelve el deseo y la ansiedad de este cuerpo/Mi boca quiere pronunciar, lo que siento/Un remolino mezcla, los besos y la ausencia/Imágenes paganas, desatan estos sueños.

FEDERICO MOURA : ESCLAVO
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mi piano canta a toda velocidad/tu cara al sol ya no brilla como ayer/ tengo una pista para vos/nadie sabe donde esta/nadie sabe a donde voy/no dices nada y así llega la intención/siento un latir muy dentro de tu confusión/guardo una almohada para mi/tal vez no soporte mas/tal vez ya no quiera mas/ya, ya , ya esta,que alguien me venga a buscar/ya, ya , ya esta,que alguien me venga a buscar/yo no quiero amor yo no quiero estar cuando la tarde cae/yo no quiero amor yo no quiero estar si se que nadie escucha/yo no quiero amor yo no quiero ser esclavo de mi libertad/yo no quiero amor yo no quiero estar/cuando la tarde cae/yo no quiero amor yo no quiero estar/si se que nadie escucha/yo no quiero amor yo no quiero ser esclavo de mi soledad.

FEDERICO MOURA : CRUCES
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Crucificamos a todos con tal de no querer pensar,/Me miro y ese soy yo a veces quisiera escapar/Me muevo un poquito y me muestran aquí/Mi estrategia ha sido siempre la evolución/Crucificamos a dios para poder resucitar,/No quiero al límite estar ahogarme para respirar,/Me muevo un poquito y me muestran aquí/Mi estrategia ha sido siempre la evolución./No me desconectes de tu corazón,/No me desconectes de tu corazón,/Estoy y comienzo otra vez verme en un gesto de amor,/Cerca de la revolución llorando por televisión./Me muevo un poquito y me muestran aquí/Mi estrategia ha sido siempre la evolución .

FEDERICO MOURA : LLEGAR AL SOL
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Grabado en sonido digital/No cebemos mate que la yerba es ilegal/Hoy tengo tanto frío/En ocasiones el sol no es el preludio de un buen día/Por eso yo me piro de noche/Donde esta el miedo, no late nada/Poder llegar hasta el sol sin drogas sin alcohol, No dejemos usarnos/La lágrima es mala actriz, es pecado mortal, es vivir infeliz./Quiero hacer mi viaje por tu piel,/Al que no lo quiera mi equipaje hay que traer/Llevo dolor adentro,/Somos parte de esta gran cuidad/Fabrica de corbatas baratas,/Cementerios de cerebros/Donde esta el miedo, no late nada/Poder llegar hasta el sol sin drogas sin alcohol/no dejemos usaros/La lágrima es ma la actriz, es pecado mortal, es vivir infeliz.

FEDERICO MOURA : ÉXITO
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El cuadro se destiño y a todo el mundo mancho/La gente cambia de dios, si no le gusta su voz/Salgo de mi habitación, mi cerebro muere al sol/No dejare de aceptar que el piano quiere bailar/Los que ya están hace tiempo critican a los que llegan,/
Si todo esta como esta, el merito no es ser normal./Ya no me queda a nadie a quien creerle /Solo me ayuda tu voz./Éxito, éxito ,Yo me pregunto si esto es llegar/Éxito éxito/O es solo una presión externa/Éxito, éxito/Yo me pregunto si esto es el final/
Éxito, éxito ,O es solo una prisión sin rejas/La competencia estallo/El que pudo se anoto/Si vos talento juzgas/Quien sabe que quedara,/Al amor nadie le cree/El amor no cree en nosotros/En el diván te encontras/Pero allá afuera tranzas/La buena onda ignorante/La represión más cortante/no habra vos ni yo , su súper argentina/Ya no me queda a nadie a quien creerle/Solo me ayuda tu voz.
FEDERICO MOURA : VENGANZA
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Cuando no puedas más/Las penas soportar/Tu alma bajara hasta el piso en soledad/Te sentirás tan mal, que nadie te podrá salvar/No la dejan nada hacer, no la pueden ver crecer/Ella no es inflable, piensa, siente y quiere ver/No eres ángel tu mujer/Si realmente te engañan no hay mejor venganza/Que al otro dejársela para siempre/Cambia ya de color/No, no, no quiero/Déjame ser tu amor yo quiero estar por favor/Bájate el pantalón/No tengo ganas/Eso nos arruina la cama./Creo que así vas a perder/Cuando ya no quiera depender/De tu autorización para poder cantar/Tu propia canción, ya no existe el pantalón./Es ambiguo aquel control de tu cómplice reloj/Cuando en ella puedas confiar/Más sueños serán, de tu libertad/Si realmente te engañan no hay mejor venganza/Que al otro dejársela para siempre./Cambia ya de color/No, no, no quiero/Déjame ser tu amor yo quiero estar por favor/Bájate el pantalón/No tengo ganas/Eso nos arruina la cama / cambia ya de color.

FEDERICO MOURA : CORAZON MEDIEVAL
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Si al llanto que dudas es la causa central/Es casi casualidad, es solo circunstancial/El milagro poder cambiar./Miramos al espejo una y otra vez y solo vemos al del frente,/El que no pudo zafarse adiós por hoy, ayer y para siempre. /No más total libre y cómodo podes, nada mas queres./El libro es de la misma editorial,/
El contenido cambio y sigo sin entender,/Mal divorcios y a los cuernos nena corazón medieval./Estoy tranquilo, el no era loco/Y sin tildar y tontos/Tenía en mente crecer, el no tener la justa/Signo argentino, de mirada azul corazón medieval.

FEDERICO MOURA : WADU WADU DEMO
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Casi no disfruto tus insinuaciones/Son tan aburridas y poco sensuales/ Tan llenas de culpas y de frustraciones No puedo ponerme en tu lugar./Mezcla de orgánica de un programa/Estas son las cosas para empezar/Tenes que ser libre el fin de semana/Y muy bien dispuesta para lo que vendrá./Este sábado a la noche te paso a buscar/A bailar el wadu wadu que te va a gustar/te prometo invitarte muchas veces mas / todo el tiempo wadu wadu para re relajar.

FEDERICO MOURA : A MIL
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Hoy es tiempo de recuperarse / de encontrar algún lugar
De vivir un ritmo diferente/ a toda velocidad/ derrochando la energía
Para estimular / los sentidos mas exactos de la realidad / disfrutando
Los momentos de frivolidad/ que nos llevan a entenderte mucho mucho mas
Todos juntos avanzando hacia la libertad/ con la fuerza y el apoyo de papa y mama
Ya no quiero detenerme en ningún lugar , voy a mil amigo me llamas que te paso a buscar.

FEDERICO MOURA : SOLO UN DIA , SOLO UN MINUTO
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¿ quien es esa que se despereza como un gato?/ estoy hace rato sentado en la arena
Y miro a mi nena sentada en su lona / ella me apasiona , no es sofisticada , ni tiene modos de moda /pero ella todo es algo especial / solo un día , solo un minuto / para que estemos juntos acostados en la hierba y sepamos la verdad /supongamos que la piel nos contara secretos que no podemos saber / como distraída mira la vida desde su interior , y cuando pasea suave la mirada / se apoya en las cosas de un tipo de amor raro / cuando ella se acerca al beso del sol / cuando se refriega el bronceador / tiene una manera muy particular , que me hace desear su calor .

FEDERICO MOURA : SOLO UN DIA , SOLO UN MINUTO letra que iba a ser musicalizada con su banda VIRUS , pertenece al año 1988 su autor ROBERTO JACOBY .
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